El Gobierno nacional oficializó la extensión de la cuarentena hasta el 28 de junio y avanzó con la nueva fase de distanciamiento social, preventivo y obligatorio por el coronavirus en la mayoría de la provincias. Alberto Fernández convocó a la construcción de “nuevo contrato social” entre actores de la realidad nacional que permita un equilibrio social más justo. En este marco, es necesario preguntarse ¿Cómo está impactando la crisis actual en el sistema? ¿Qué rol están teniendo los intelectuales en esta nueva proyección? ¿De que manera está reaccionando la comunicación y la opinión pública ante las medidas?

Por Gastón Klocker

“El pensamiento es entonces para mí, en esos casos, como el mástil que sobresale de las aguas y al que el náufrago se aferra, no solo para sobrevivir, sino también para pedir ayuda, agitando sus brazos en la inmensidad del mar, con la esperanza de que alguien pueda venir a socorrerlo”.

Ricardo Piglia, “Respiración artificial” (1980).

El Gobierno nacional oficializó la extensión de la cuarentena en el territorio argentino hasta el 28 de junio, con motivo de la expansión del coronavirus, y avanzó con medidas de flexibilización en gran parte de las provincias que redujeron sus contagios. Los aglomerados, partidos y departamentos incluidos en la nueva fase de distanciamiento social, preventivo y obligatorio, que permite una mayor apertura de actividades sociales, económicas, industriales, comerciales y de servicios, cumplen con los siguientes requisitos: sus sistemas de salud tienen capacidad suficiente y adecuada para dar respuesta a la demanda sanitaria; no poseen transmisión comunitaria del virus y el tiempo de duplicación de casos confirmados no es inferior a 15 días (1).

En las provincias restantes, se mantienen las disposiciones del aislamiento social, preventivo y obligatorio, ya que hasta el momento no se consiguieron niveles de mejora considerables (2). En ambos casos siguen vigentes las limitaciones de tránsito y circulación de personas, y además se reafirmaron las recomendaciones sanitarias para tratar de contener al virus, como mantener la distancia entre personas, utilizar tapabocas, higienizarse asiduamente las manos y dar estricto cumplimiento a los protocolos de actividades e instrucciones de las autoridades sanitarias provinciales y nacionales.

Los planes políticos y económicos mundiales se vieron trastocados en los últimos meses y los gobiernos de la región latinoamericana aceleraron sus proyecciones para atender los desajustes estructurales provocados por la pandemia. La inmediatez se vio reflejada en Argentina con la cambiante renegociación de la deuda externa y una inversión millonaria por parte del Estado en políticas destinadas a detener el impacto de la crisis. Las medidas en torno a la producción, el empleo y la asistencia a los sectores más vulnerados significó un desembolso de alrededor de $800.000 millones, equivalentes al 2, 6% del PBI argentino que según el Banco Mundial se derrumbará un 7,3%.

¿Caída o reacomodamiento?

La pandemia se presenta como un “hecho social total, ya que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona la totalidad de los actores, de las instituciones y los valores. Nadie sabe interpretar y clarificar este momento de tanta opacidad, cuando nuestras sociedades siguen temblando sobre sus bases como frente a un cataclismo cósmico”, advierte Ignacio Ramonet. Las incógnitas sobre el futuro se extienden y las clases gobernantes repiensan sus planes de contingencia de la mano de diversos actores sociales, entre ellos, trabajadores, empresarios y especialistas: “Estamos trabajando en la construcción de un nuevo contrato social. Queremos un capitalismo donde todos ganen, no donde unos ganen y otros pierden; que todos ganen en la medida de lo que aportan, pero que haya un equilibrio social más justo”, aseveró el presidente argentino Alberto Fernández.

La nueva etapa abre otro interrogante ¿qué rol están teniendo los intelectuales en esta nueva construcción? El análisis inmediato nos permite aseverar que el coronavirus vino a exacerbar problemáticas y condiciones de explotación y vulnerabilidad preexistentes, pero también creó otras fracturas: un mundo que se empezaba a cuestionar los alcances y desastres del neoliberalismo y la globalización, ahora se enfrenta de manera endógena a un virus que pone en jaque las lógicas contemporáneas del sistema. El proceso actual de crisis exige diferenciar dos campos de análisis y acción: el primero, vinculado a las problemáticas inéditas que generó el virus a nivel regional, y el segundo, caracterizado por desigualdades que en nuestro país remiten a casi medio siglo atrás. La conjunción de estas esferas nos conduce a escenarios probables dispares: la caída del sistema en sus condiciones actuales o el reacomodamiento del mismo ante las nuevas circunstancias.

Las lecturas en tiempos de pandemia se caracterizan por esta polarización y las lógicas de descomposición y recomposición social nos acercan a visualizar un reacomodamiento del sistema más que una caída profunda, dado a que en los primeros meses de la cuarentena generalizada se pudo observar la profundización de la precariedad y la pobreza, pero también a cientos de empresas multinacionales, de telecomunicaciones principalmente, que crecieron y se beneficiaron con la emergencia de un reforzado capitalismo digital. La brecha entre perjudicados y beneficiados se presenta nuevamente como destinataria de la gestión para los funcionarios, y de trabajo y construcción para quienes piensan al conocimiento como facilitador de cambio y transformación, con una vinculación entre el desarrollo intelectual y políticas efectivas.

Foto: Página 12.

La teoría y la práctica en un nuevo contrato social

La actividad intelectual se multiplicó a nivel internacional con la comunicación digital como aliada de los pensadores que analizan el fenómeno actual desde múltiples disciplinas. La editorial ASPO nació con el objetivo de compilar producciones y reflexionar escapando al superfluo análisis de los medios masivos de comunicación. El proyecto dirigido por Pablo Amadeo lleva publicados dos libros digitales, Sopa de Wuhan y La Fiebre, en una propuesta que promete extenderse durante la emergencia sanitaria. El primer material reúne textos de marcada procedencia europea, y puede apreciarse que la orientación recae más en esquemas previos de análisis de los especialistas que en anclajes a la realidad concreta y sus prácticas (3).

“El primer título de esta editorial, es una captura de pantalla (en movimiento). Una selección de artículos filosóficos que, como todo itinerario de lectura, en definitiva, es arbitraria; y a su vez, y en tanto discurso sobre un fenómeno tan novedoso e impactante, es aún una voz balbuceante; una suerte de bestiario, un catálogo de hipótesis”, advierte Amadeo. En La Fiebre este aspecto es mejorado con una gama más amplia de participantes que, acompañados de la teoría, avanzan con proposiciones concretas: en este segundo caso, se hace visible un contacto más próximo con las distintas experiencias políticas (4), como sucede también con El Futuro después del COVID-19, donde estudiosos reflexionan sobre la pandemia que azota al mundo desde disparadores terrenales (5).

“La tarea no es tanto hacer predicciones sobre biopolítica o el abstracto comunismo imaginario, como proponer una salida-aun cuando sea integral-a partir de los materiales existentes. Y los materiales existentes son los que son: un mundo con autoritarismo y bitcoins, con robotización y pauperización de los trabajadores. Con democracias frágiles y sociedades anómicas, con deseos de salud y reclamos al Estado, con riquezas mal distribuidas y sistemas fiscales regresivos. Para pensar un nuevo contrato no son necesarias las abstracciones ideológicas generales: son necesarios valores políticos, éticos y sociales”, resalta Mariano Schuster (6).

En ese sentido y lejos de la filosofía pura, el caso argentino necesita vínculos directos con la realidad para progresar de manera determinante, con grandes esfuerzos del Estado, los sectores privados y el tercer sector, y el compromiso de los intelectuales con la sociedad a través de pensamientos adecuados a la crisis. “Esta traumática experiencia debe ser utilizada para reformular el contrato social y avanzar hacia más altos niveles de solidaridad comunitaria y mayor integración social. En todo el planeta, muchas voces reclaman ahora unas instituciones económicas y políticas más redistributivas, más feministas y una mayor preocupación por los marginados sociales, las minorías discriminadas, los pobres y los ancianos”, aporta Ignacio Ramonet.

Las primeras menciones acerca de un nuevo contrato social esbozadas por Alberto Fernández reafirman la importancia del aporte de los expertos: el coronavirus rehabilita una vieja enseñanza, aquella que considera inevitables al conocimiento y la ciencia para transformar la realidad. Una transformación inmediata implica, en palabras de Ramonet, el replanteo de la redistribución de la riqueza, la fiscalidad y sus desigualdades y la consolidación del Estado de Bienestar, así como la consolidación de políticas estructurales, con sistemas de salud públicos y universales, una renta básica y la aceleración de una transición energética no contaminante, en una respuesta a la pandemia que debería apoyarse en  principios de una economía verdaderamente regenerativa, basada en el cuidado y la reparación, como sugiere a su vez Edgar Morin.

Ilustraciones: Pablo Amadeo.

La infectadura y los peligros del sentido común

El plano comunicacional desborda en las aguas del fenómeno multifacético del coronavirus: una agenda mediática monopolizada, y atravesada por fake news y posverdades, crea condiciones de posibilidad para la emergencia de discursos deslegitimantes que relegan a la información de verdad imprescindible. En detrimento de los pensamientos propositivos que conducen a la construcción de un futuro más viable, se sucedieron en los últimos meses planteos que cuestionan las medidas sanitarias y sociales sin fundamentos claros, desautorizando a los especialistas, y poniendo en riesgo a las clases populares quienes están más expuestas a la pandemia, con el riesgo agregado, según Naomi Klein, de que los defensores de un sistema desigual consoliden su dominación y manipulen la crisis para crear más desigualdades, mayor explotación y más injusticia.

La continuidad de la cuarentena y su progresiva reapertura fue escenario para la aparición de comunicados y proclamas con críticas a las medidas adoptadas por el Gobierno nacional desde marzo de 2020. El más resonante fue La democracia está en peligro, un texto de nueve párrafos firmado por “ciudadanos pertenecientes a varias áreas de la ciencia, al mundo académico, profesional y la cultura general”, que tuvo como objetivo denostar el posicionamiento oficial ante la emergencia sanitaria y menospreciar el trabajo de los profesionales de la ciencia. El documento menciona problemáticas reales como la caída de la producción y el empleo, la represión y el aumento de la pobreza, pero evita mencionar que estos inconvenientes estructurales son previos a la pandemia, y a su vez intenta desvincularlos del abandono estatal y las políticas de recorte y ajuste que encabezó en los últimos cuatro años el gobierno de Cambiemos.

“En nombre de la salud pública, una versión aggiornada de la seguridad nacional, el gobierno encontró en la infectadura un eficaz relato legitimado en expertos, seguramente acostumbrados a lidiar con escenarios que se asemejan a situaciones de laboratorio y ratones de experimentación, pero ignorantes de las consecuencias sociales de sus decisiones”, aseguraron con la pretensión de invisibilizar la presencia estatal en otras áreas. El discurso general planteado en el comunicado pierde legitimidad por su falta de reconocimiento a diversos aciertos estatales, en vínculo con gran parte de la oposición, y por su pobreza argumentativa, afirma Pablo Alabarces.

Las respuestas no se hicieron esperar: el documento Un esfuerzo adicional para salvar vidas ofrece un panorama más realista e integral, a través de informaciones de primera mano: “La declaración temprana del Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (ASPO) en Argentina logró resultados positivos: no solo permitió multiplicar la capacidad de atención del sistema de salud y avanzar en la provisión de los tests necesarios para el diagnóstico de COVID-19, sino que además, redujo los casos diarios a prácticamente cero en 21 de las 24 divisiones territoriales del país, logrando que un altísimo porcentaje de nuestro territorio nacional hoy esté iniciando una reactivación administrada de actividades”, escribieron científicos e intelectuales en favor de la cuarentena como medida excepcional.

La irresponsabilidad del primer comunicado se ve refutada a través de descripciones que ayudan a esclarecer la situación y que apuntan a la maximización en el cumplimiento de las medidas, augurando responsabilidad política, civil y periodística para una salida segura de la situación actual. “Nos parece una falta de respeto, al Gobierno, y a toda la sociedad argentina, que es la que está haciendo el esfuerzo y un sacrificio enorme”, sostuvo Santiago Cafiero. “Es una canallada denominar ‘infectadura’ al gobierno surgido por el voto libre y democrático de más del 50 por ciento de los argentinos hace sólo seis meses”, aseguró por su parte la Confederación General del Trabajo

“La ilusión de una esfera pública en la que los interlocutores intercambian argumentos en un marco de deliberación racional se ve cada vez más desafiada por un debate que interpela a las emociones primarias, que premia la economía del lenguaje y que simplifica las respuestas a problemas públicos con el único propósito de calmar las ansiedades de los ciudadanos, aunque pronto se revelen inadecuadas”, arriesga Osvaldo Iazzetta (7), y al parecer esto tiene su réplica con el crecimiento de expresiones vagas que se oponen a la responsabilidad y la búsqueda de la eficacia en la lucha material y simbólica contra el coronavirus y sus desastres paralelos.

Foto: Pablo Piovano.

La cuadratura de la redondez

La discusión se extendió también en el tramo local con el contrapunto que mantuvieron el conductor de noticias Jorge Cuadrado y el Grupo Sacerdotal Enrique Angelelli. “La pobreza es la epidemia que más muerte ha causado en la historia. Cualquier infectólogo o epidemiólogo debería saberlo. No es una cuestión de macroeconomía. De dólares o fondos de inversión”, expresó el periodista en una carta abierta. La misiva vincula sin mayor profundidad esferas como salud y pobreza, utiliza estadísticas y generalidades de países y continentes que precisamente tomaron otras medidas a comparación de Argentina, y mantiene clara su postura en contra de la cuarentena.

“Siempre supimos que la pobreza es muerte, y nos alegra que ahora usted esté tan preocupado por los excluidos. Nos parece acertado plantear que la pobreza es muerte, lo que creemos totalmente injusto es asociar las medidas de la cuarentena en Argentina con esas posibles muertes. En todo caso, las muertes por la pobreza, de ayer, hoy y mañana, no serán por la cuarentena, sino por un sistema financiero mundial neoliberal, responsable de dramáticas desigualdades sociales”, respondieron desde el Grupo Sacerdotal, augurando la continuidad de las disposiciones momentáneas, para la protección en salud de los sectores populares y su posterior inclusión social en un nuevo marco.

“En tiempos de fake news y posverdad, que nos condenan a vivir bajo el imperio de la opinión, la pandemia nos obliga a volver nuestra mirada esperanzada hacia quienes trabajan silenciosamente en los laboratorios reuniendo datos duros y evidencias que permitan hallar una solución. De manera inesperada, asistimos a una revalorización del conocimiento y de quienes lo producen en forma rigurosa y sistemática”, agrega Osvaldo Iaezzetta. En esa dirección, es clave la herramienta de conocimientos que puedan seguir salvando vidas y, también, pensamientos transformadores y efectivos que desde las áreas disciplinarias puedan aportar a la construcción de sociedades más justas.

El debate social social se polariza: por un lado, aparecen quienes con fundamentos livianos pelean por el levantamiento de la cuarentena defendiendo sus propios intereses y beneficios; y por el otro, quienes creen que es necesario proteger la vida de los ciudadanos para crear una salida airosa, acortando las brechas de desigualdad. La falsa oposición salud vs. economía, ahora mutó a otra falsa oposición: protección sanitaria vs. defensa de la libertad. La tarea del conocimiento y el trabajo intelectual será, de aquí en adelante y mientras la opinión pública desborda los medios masivos de comunicación, encontrar caminos que medien entre las esferas que se desprenden de una siempre cruda realidad.

Notas

Foto de portada: Matilde Campodónico para CovidLatam.

1- Las provincias que accedieron a esta fase son: Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Salta, San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y Tucumán.

2- En Córdoba, Buenos Aires, Chaco, Chubut y Río Negro, las distinciones entre las fases de aislamiento y de distanciamiento es departamental, según los avances de cada territorio específico.

3- En el libro participan: Giorgio Agamben, Slavoj Zizek, Jean Luc Nancy, Franco Bifo Berardi, Santiago López Petit, Judith Butler, Alan Badiou, David Harvey, Byung-Chul Han, Raúl Zibechi, María Galindo, Markus Gabriel, Gustavo Yañez González, Patricia Manrique y Paul B. Preciado.

4- Escriben: Maristella Svampa, Mónica Cragnolini, Silvia Ribeiro, Marina Aizen, María Pía López, Esteban Rodríguez Alzueta, Rafael Srpegelburg, Ariel Petruccelli, Federico Mare, Lala Pasquinelli, Bárbara Bilbao, Candelaria Botto, Fernando Menéndez, Alejandro Kaufman, Lucas Méndez y Giorgio Agamben.

5- Reflexionan sobre la situación: Vicente Palermo, Horacio González, Juan Gabriel Tokatlian, Ricardo Forster, Eduardo Fidanza, Atilio Boron, Julián Rebón, Maristella Svampa, Enrique Viale, Helena Carreiras, Andrés Malamud, Beatriz Sarlo, Dora Barrancos, Silvio Waisbord, Rita Segato, María Esperanza Casullo, Walter D Mignolo, Sandra Valdettaro, Cristian Alarcón, María Pía López, María Moreno, Diana Maffía, Andrea Giunta, Gabriela Cabezón Cámara, Roberto Follari, Paula Canelo, Diego Sztulwark y Jorge Alemán.

6- “¿Qué tienen para decir los intelectuales?”. Mariano Schuster. Le Monde Diplomatique. Edición 251. Mayo 2020.

7- “La oportunidad del conocimiento”. Osvaldo Iaezzetta. Le Monde Diplomatique. Edición 251. Mayo 2020.

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